A Long-Running Performance
Existen diversas formas de migrar. Sin embargo, todas ellas se experimentan desde el cuerpo e implican, en mayor o menor grado, movimiento. Podríamos afirmar que el cuerpo es el lugar primordial de la experiencia y, por ende, el cuerpo migrante es el recipiente de las vivencias de movilidad, transición y desplazamiento. Migrar es entonces un performance de larga duración, ya que es tanto ritual como supervivencia: posee una dimensión simbólica y estética, pero también una política y geográfica. La migración está condicionada por estructuras dominantes, no solo a través de las representaciones del cuerpo en sí, sino también por los límites sobre los que reposa la idea del Estado-Nación. La migración es un evento performático en sí mismo: implica la experimentación con el propio cuerpo y las fronteras que recrean sus límites; supone transgresión y también creación. En el acto de migrar, el cuerpo yace en el lugar donde somos nosotros mismos, pero a la vez, no lo somos.
-Backroom Caracas. 21 de julio de 2016.